El hombre se acercó a una niña de cinco años que jugaba a la siesta en las calles del barrio Marti Coll, en Yerba Buena. Le prometió golosinas si se subía a su bicicleta. La llevó a un descampado y comenzó a tocarla en sus partes íntimas. Ella comenzó a llorar a los gritos, y por eso el depravado decidió abandonarla. Minutos más tarde, gracias a las descripciones que había brindado la menor, la Policía arrestó a un sospechoso. "Por su forma de actuar y sus características físicas, existe la posibilidad de que se trate del violador serial. Pero esto solamente puede ser cotejado mediante pericias genéticas, que estarán listas, con suerte, en unos 10 días", le dijo una fuente judicial a LA GACETA. Así, los investigadores prefieren mantener la cautela y no cantar victoria en vano.
Búsqueda infructuosa
El violador serial es uno de los delincuentes más buscados en la provincia (ver identikit). Incluso, se habilitó un 0-800 y se repartieron instructivos entre los agentes de calle para tratar de atraparlo. Hasta ahora, oficialmente, no hubo resultados.
Por eso, los investigadores no consideran un caso más el ataque sufrido el jueves por la niña del Marti Coll. "Cerca de las 14, la menor fue encontrada llorando en una vereda por una vecina. Esta mujer llamó a la Policía, y comenzamos a trabajar. Cuando supimos que había sido raptada por un hombre que circulaba en bicicleta, se realizó todo un operativo cerrojo para atraparlo. Estaba a pocas cuadras de ahí, y quedó aprehendido", indicó una fuente policial.
Por calendario judicial, el hecho recayó en manos del fiscal Alejandro Noguera. Pero este le cedió el expediente a su par, Adriana Giannoni, debido a que una acordada firmada por el ministro fiscal, Luis de Mitri, le asignó a la investigadora todas las causas en las que se sospeche que pueda haber intervenido el violador serial.
En febrero de 2008 se supo por primera vez de este delincuente. Y el último caso confirmado ocurrió en noviembre del año pasado, en Lastenia. A lo largo de ese tiempo, el depravado violó al menos a cuatro niñas de entre cinco y 12 años y, se sospecha, abusó de varias más.
Días de semana, a la siesta
Durante ese tiempo, en un trabajo conjunto con expertos de Córdoba, la fiscala Giannoni y personal de la División Homicidios y Delitos Complejos realizaron un informe analizando todos los casos.
Así, supieron que se trata de un hombre de entre 30 y 40 años, de estatura media, que se moviliza en motocicleta o bicicleta -atacó indistintamente en ambos tipos de vehículo-, y que engaña a menores de hasta 12 años ofreciéndoles juguetes o golosinas cuando no hay adultos cerca. Además, se constató que tiene tendencia a actuar los días de semana a la siesta.
El ataque perpetrado en el Marti Coll tiene varias coincidencias con el patrón del violador serial. Pero, según los investigadores, no es seguro que se trate del hombre detenido. "Por ejemplo, en el identikit consta que tiene una cicatriz o un tatuaje en el cuerpo, y este individuo no presenta esta característica. Por eso, el examen de ADN será clave", dijo una fuente policial.
El viernes, por orden de la jueza Mirta Lenis de Vera, personal a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza allanó una casa de Yerba Buena, donde vive el detenido.
No se halló nada que lo comprometa. Pero los investigadores no pierden la esperanza de haber atrapado a uno de los delincuentes más buscados de Tucumán.